Los «diablillos», listos para arder por San Miguel en Ágreda

diablillos
Este mes de septiembre, desde el día 28, y entrando en octubre hasta el 2 de ese mes, se celebran en Ágreda las fiestas en honor a San Miguel. Estas fiestas, como es habitual en nuestras villas, van ligadas a los ciclos agrícolas. La de ahora, concretamente, puede vincularse a la temporada de sazón o siembra de los campos.

En la tradición cristiana, San Miguel Arcángel es idealizado como el ángel guerrero, quien expulsó del cielo al Ángel Caído.
Miguel, cuyo significado original puede considerarse «Quién como Dios», es a quien Dios encargó la guía de los hebreos a través del desierto.
El día 29 es el día consagrado a los tres Arcángeles, Miguel, Gabriel y Rafael, aunque son otros días los también relacionados con San Miguel. Por citar uno, el 8 de mayo se recuerda la aparición del arcángel en el Monte Gargano, situado en la región de Apulia, sur de Italia.

La iglesia de San Miguel, tal y como la conocemos, una de las más notables de Ágreda, corresponde al estilo gótico del siglo XVI. Está situada en la plaza del Mercadal, al noroeste de la misma. De su arquitectura se podría hablar profusamente, pero lo mejor es acompañarse de alguien que pueda explicar todos los detalles, con lo que la visita será mucho más enriquecedora. A destacar sobre todo, del exterior, la torre románica del siglo XII, vestigio del templo original.

Pero continuemos hablando y disfrutando de Ágreda, y nuestras fiestas, repletas de conciertos y espectáculos taurinos, principalmente de los encierros.

La principal tradición, la quema de los diablillos de San Miguel. Esta singular celebración atrae a muchos visitantes, y también penitentes que acuden a Ágreda a pie para rogar a la Virgen.

La víspera de San Miguel, el 28, es el día en el que se queman los diablillos, aunque anteriormente, para arrancar los festejos, se celebra el desfile de «diablillos» por la villa.
La confección se encarga a las agredeñas. El personaje del diablo también se confecciona, ricamente ataviado, vestido de negro. Los trajes están actualmente hechos de papel sobre una armadura de alambre, con metralla pirotécnica en su interior.

La quema simboliza la victoria de San Miguel sobre Lucifer, el «Portador de la Luz». Antes, desde el balcón consistorial se lee el pregón, de tono irónico habitualmente dedicado a la política. Al finalizar éste, se prende fuego a los representantes del mal, y con ellos, a las envidias, rencores y pleitos que puedan haberse dado durante el último año.