El clima en Ágreda

El clima de la Tierra de Ágreda se ve altamente influenciado por la presencia del gigante montañoso que es el Moncayo, dando origen a una variante de clima continental-mediterráneo de tierras altas, con inviernos muy rigurosos y fríos, veranos cálidos y secos, pero cortos; y donde las precipitaciones se reparten de forma bastante homogénea entre el otoño, invierno y primavera, y son más reducidas en verano (principalmente en julio y agosto)

Por la latitud, situación y altitud dominante en el territorio, en Ágreda predomina un clima seco, extremo y continentalizado (máximas de 36º, mínimas de -12º), lo que permite el desarrollo de un modelo de vegetación natural que se correspondería con la de un tipo de bosque mediterráneo. Pero es curioso observar cómo la cercana presencia del Moncayo provoca –sobre todo en las laderas del monte- la existencia de un microclima especialmente húmedo, pues intercepta y atrae buena parte de las borrascas que penetran de la costa Cantábrica, fomentando unos climas más templados y lluviosos.

Algunos especialistas en el tema, han llegado a definir a estas tierras del somontano moncaíno como una “isla atlántica”, enclavada en un ambiente mediterráneo. Con todo, son claras y hasta destacables las diferencias térmicas que pueden apreciarse entre el piedemonte y las laderas serranas de los contrafuertes montañosos.

Con cierta asiduidad un viento frío y seco conocido como el “cierzo”, sopla del noroeste dejando constancia de sus efectos desertizantes y hasta de una sensación de aridez, en este piedemonte agredano