El Bacalao y la cuaresma

Con el paso del tiempo existen muchas de las viejas tradiciones que han ido desapareciendo y las que aún se conservan difieren mucho de lo que eran en un principio.

Una de estas tradiciones venidas a menos en la mayoría del territorio español es el de la cuaresma. Este periodo de 40 días de ayuno que reflejaba el arduo peregrinaje que había tenido Jesucristo por el desierto bajo continuas tentaciones.

Esta privación de alimento se fue suavizando con el tiempo. En principio se permitió comer durante esos días cualquier alimento a excepción de la carne y sus derivados, para posteriormente reservar ese ayuno específico únicamente a los viernes, conocidos como viernes de cuaresma,  mostrando así su respeto a la muerte de Jesucristo.Bacalao y cuaresma

El plato principal del menú que se elaboraba durante esos días era el potaje a base de garbanzos, espinacas y el elemento estrella, el bacalao.

Este pescado, a diferencia de lo que ocurre hoy en día, era considerado un alimento de pobres ya que era abundante y mediante el salazón podía ser transportado largas distancias sin deteriorase. Esto explica que por aquel entonces el bacalao se convirtió en un plato muy común en la alimentación de ciudades del interior como Madrid.

La fama del bacalao llego más allá de nuestras fronteras, era plato principal en los campos de trabajo del Caribe, África o Filipinas, donde el capataz cortaba los trozos de bacalao que acompañaban el rancho que recibían los esclavos. De esta acción proviene el famoso dicho de “quien corta el bacalao”.

Bacalao Skrei, un placer gastronómico

Hoy en día la elaboración de este plato cristiano nos cuesta más cara puesto que el ingrediente principal, el bacalao ha disparado su precio tras el desarrollo que ha tenido la gastronomía en las últimas décadas. Dentro de las variedades de este sabroso pescado, existe una que ha cobrado gran relevancia por su alta calidad, el famoso skrei.

A pesar de que es un bocado exquisito, este tipo de bacalao nos puede salir más barato ya que durante la temporada en la que se pesca, el mercado recibe grandes cantidades lo que hace que se abarate el precio final que paga el consumidor.

Las características que convierten al skrei en algo delicioso son la firmeza y aspecto de su carne, más blanca que el resto de variedades de bacalao. Además su aroma es suave, dulce y al poseer un poco más de grasa infiltrada, hace que su carne sea más jugosa.

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