Basílica de Nuestra Señora de los Milagros

Formó parte del antiguo convento de los Agustinos Calzados,  que las familias Fuenmayor y Camargo patrocinaron y levantaron como colegio a mediados del S. XVI.

En el frontispicio, dos pilastrones de esquina en función de contrafuertes, nivelan su altura con la horizontal del paramento, mediante resaltada imposta que, a su vez, sirve de base a las torretas superpuestas sobre cada pilastra para campanario, remontando la altura total hasta treinta y tres metros desde el nivel del suelo.

Exentas a ambos costados, quedan dos cartelas sosteniendo los escudos donde figuran la cruz angrelada de la familia Fuenmayor, y los roeles y bandas de los Camargo.

La planta de la Iglesia es cruciforme, con ábside pentagonal. Dos capillas laterales y la sacristía amplían la capacidad de la Iglesia.

Basílica de proporciones catedralicias, cobija la talla tardo-románica de Ntra. Sra. de los Milagros y dos magníficos retablos del S. XV de escuela aragonesa y castellana.

El retablo principal consta de dos cuerpos desproporcionados. La Virgen de los Milagros se centra en el coronado óvalo honorífico. Esculturas de Santiago el Mayor y San Martín ambientan en sus nichos las calles laterales del camarín.

El segundo cuerpo lleva templete central con frontón angular y cariátides adosadas a las pilastrillas laterales, cobijando la Crucifixión, con la Virgen y San Juan, de excelente talla.

La capilla del Carmen resulta sorprendente por la riqueza de su relieve de estuco, de gusto renacentista, está coronada por una espléndida cúpula estrellada.

En la capilla de San Pedro se encuentra la talla gótica del Cristo de los Templarios.

Junto a la sacristía, un retablo barroco cobija las tallas de San Pedro de Alcántara y San Francisco de Asís, obras del taller de Pedro de Mena.

Entre su importante colección de pinturas destaca el cuadro del Cristo de Burgos, obra de Mateo Cerezo.